Potenciación de aprendizajes, emancipación y democracia: reflexiones a propósito de J. Dewey y P. Freire

Valeria Molina Álvarez

Psicopedagoga, Docente UNAB

(Inicialmente publicado en Blog del Colegio Paulo Freire del Elqui)

  1. A modo de presentación:

El siguiente escrito aborda de manera arriesgada los principales postulados de Paulo Freire[1], desde los oprimidos y su dejo de poder, desde una mirada des-potenciadora, muy bien explicitada en lo que él plantea en la “Educación Bancaria” y, a partir de ello, la invitación a conocer cuáles fueron los aspectos des-potenciadores vislumbrados por el autor. Luego, se destaca la implicancia de la educación como práctica de la libertad y emancipación de las personas, como un fin importante para todos los sujetos. A su vez, se invita a dilucidar cuál es el rol de la democracia para lograr la emancipación (Dewey v/s Freire). Por lo tanto, podremos descubrir qué aspectos de las sabias y proféticas palabras de Paulo Freire, desde hace mucho tiempo, presagiaban lo que hoy lamamos “potenciación de aprendizaje”, transitando hacia una mejor potenciación de aprendizajes desde la noción de emancipación.

  1. Comencemos…

“La educación como práctica del Libertad”[2]. Es así como comienza la justificación de la pedagogía del oprimido (Freire, 1969: 37), al proponer que los hombres descubren que poco saben de sí mismos, de su “puesto en el cosmos”, y a raíz de esto nace su preocupación por saber más, radicando, entonces, una de las razones de la búsqueda, descubriendo el poco saber de sí. Para luego reconocer la deshumanización como una realidad histórica, propuesta por Freire.

Luego del desolado panorama que nos vemos enfrentados ¿Qué hacer para revertir esta situación? ¿Nos acomoda realmente? ¿De qué manera nos estamos viendo des-potenciados? Al respecto, Freire nos señala: “Ahí entonces radica la gran tarea humanista e histórica de los oprimidos: liberarse a sí mismos y liberar a los opresores. Estos, que oprimen, explotan y violentan en razón de su poder, no pueden tener en dicho poder, la fuerza de la liberación de los oprimidos ni en sí mismos. Sólo el poder que renace de la debilidad de los oprimidos será lo suficientemente fuerte para liberar a ambos” (Freire, 1969: 39).

Tal como señala Freire, estamos en manos de los opresores, quienes tienen la necesidad de que la situación de injusticia se perpetúe a fin de que su “generosidad[3]” siga teniendo la posibilidad de realizarse. Ofrecimiento que, en realidad, no hace otra cosa que conservar un “orden” social injusto, que nutre de la muerte, del desaliento y de la miseria. Porque la verdadera generosidad es aquella que radica en la lucha por la desaparición de las razones que alimentan el falso amor.

Desde esta mirada –devastadora, por cierto-, donde el educador vendría siendo el que sostiene este rol de opresor, sobre el educando, quien sería el oprimido, estamos en presencia de un gran hallazgo, al respondernos el siguiente cuestionamiento: ¿Qué aspectos de la pedagogía del oprimido definen la idea de des-potenciación en la construcción de aprendizaje, cortando, así, las alas de la emancipación?

Antes de responder esta pregunta debemos dejar en claro qué es lo que se entiende por potenciación, teniendo esto presente podremos dilucidar cuáles de los aspectos posteriormente señalados, están aludiendo a un dejo de poder en cuanto a su emancipación, por ende, a una No-Potenciación.

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